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131009-wilmington-03Se puede dar un paseo por la historia de Wilmington en el museo Cape Fear, el más antiguo de North Carolina. Se empieza con las personas que vivieron originalmente aquí, hace 10,000 años y de ahí pasa a los colones que llegaron al bajo Cape Fear en 1722, e hicieron fortuna extrayendo alquitrán de los bosques de pinos de hoja larga. El museo también cuenta el importante rol de Wilmington en la Revolución y la Guerra Civil.

Los fanáticos de las bellas mansiones pueden elegir entre el estilo antebellum (la mansión Bellamy) y el victoriano (la Casa Latimer). La primera fue construida por un prominente médico/terrateniente en vísperas de la Guerra Civil, y es una mezcla de neogriego e de arquitectura italianizante, y sigue siendo uno de los más valiosos tesoros arquitectónicos e históricos del estado.

La segunda, con su ambiente de alumbrado a gas y su aura de clase alta, es una muestra del Wilmington de la época posterior a la Guerra Civil. Pero en cuestión de belleza pura nada supera a los Airlie Gardens. Ubicados en tierras cedidas por el rey Jorge III, los bautizaron así por el castillo Airlie de Escocia. Abarcan 67 acres de jardines de la edad dorada con lagos ornamentales.

Diseñados por Rudolph Topol, quien se volvió muy famoso por haber sido uno de los arquitectos paisajistas de Adolph Hitler, los jardines son un rayo de color casi todo el año, pero son particularmente brillantes en la primavera, cuando florecen 100,000 azaleas y 5,000 camelias.

Los atardeceres de Wilmington son venerados, con toda razón, y el mejor punto para admirarlos es caminando por la costanera Cape Fear, que abarca varias millas desde Chandler’s Wharf, hogar de los restaurantes de mariscos, hasta el Cotton Exchange, actualmente una cornucopia de tiendas especializadas.

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